¿Casualidad o diseño?

Observamos diseño, orden, belleza, elegancia, optimización, reciclaje,... y, ¿simplemente lo atribuimos al azar ciego o a la sabia naturaleza con tal de no pronunciar las infames palabras “Dios” o “Creador”?  
Cuando analizamos las innumerables formas de vida, que se supone que se han desarrollado a lo largo de miles de años, ¿simplemente nos las hemos encontrado a todas ellas aquí y ahora paradas frente a nosotros para mostrarnos su desarrollo más óptimo?
Explosión de formas de vida y, ¿todas a raíz de un proceso fortuito inicial descontrolado? Y si admitimos que no fue descontrolado, si admitimos que existe un orden genético, un equilibrio cósmico, patrones concretos,... ¿qué inigualable científico programó esos comportamientos y procesos? Más que nada porque la “tonta” inteligencia artificial ha requerido millones de horas de programación de avanzados equipos de analistas y programadores, ha costado miles de millones de dólares y es aplaudida a lo largo y ancho por los “impresionantes” resultados que produce. Creo que hemos olvidado que todo eso y más está incrustado en un cerebro independiente y autoabastecible que fue capaz de idear y materializar la burda copia propia que supone la IA.  
¿Mejor arrodillarse y adorar a la arrogante ciencia que tantos fracasos y decepciones ha producido? Simplemente es un cambio de deidad en la ecuación del origen de la vida que nos produce un falso sentido de autodeterminación que alimenta nuestra soberbia y ego.
Si vamos a empezar a razonar así, yo me retiro del club del pensamiento.