La trompa del elefante es una fusión entre la nariz y el labio superior. Su olfato es excelente, puede seguir rastros, buscar compañeros, detectar peligros, etc. Aunque no bebe directamente con ella, absorbe hasta cuatro litros, que luego descarga en la boca, o en su cuerpo para refrescarse.
En la punta de la trompa tiene dos proyecciones como si fueran dedos, que le dan el sentido del tacto. La trompa completa tiene unos 100 mil músculos individuales. Esto hace que sea tan y más sensible que ¡nuestra mano! Esos dos “dedos” de la punta podría tomar un vaso de cristal sin romperlo. Pero al mismo tiempo la trompa consigue romper las ramas de un árbol, o levantar hasta 270 kilos de peso.
Obviamente, con ese tamaño de oreja, se potencia el sentido del oído en el elefante, permitiéndole escuchar sonidos de muy baja frecuencia. Así se comunican entre manadas a kilómetros de distancia, advirtiéndose de peligros inminentes. Según estudios recientes, pueden comunicarse en un rango de ¡50 kilómetros cuadrados!
Una curiosidad más: Los elefantes son los únicos animales de la creación que no pueden saltar (afortunadamente).


